Desde hace miles de años el hombre ha querido encontrar ese antídoto natural que le hiciera tener un buen rendimiento sexual.
Pero, ¿es verdad todo lo que dicen de los afrodisiacos?
Es muy numerosa la literatura, las religiones o las creencias, en las que se ensalza esa imagen idealizada del deseo y del amor.
Un ejemplo de ello lo tenemos en la mitología griega como el caso de la diosa Afrodita, reina del amor y del deseo que nace de espuma del mar. La Real Academia Española de la Lengua define afrodisíaco como aquello «que excita o estimula el apetito sexual»
Pero ¿dónde podemos encontrar ese antídoto capaz de despertar a fieras sin deseo?
Para responder a esa pregunta hay una infinidad de alimentos, productos naturales y artificiales en donde los podemos encontrar.
Si nos remontamos miles de años atrás, y según afirma en su libro Vera, A. G. (2011):
“El hombre, rey indiscutible de la creación por su condición de ser racional, se revela y entre otras muchas cosas descubre que tanto el sexo como la alimentación pueden ser fuentes de placer, anteponiendo desde ese momento y, en muchas ocasiones, la búsqueda del disfrute hedonista al cumplimiento de la orden divina. Gula y lujuria, acciones humanas consideradas como pecado, tienen igualmente el mismo origen, el instinto de supervivencia. El vínculo entre la comida y el goce sexual queda marcado en nuestro subconsciente desde el mismo momento en que nacemos.”
Por ello podemos encontrar decenas de libros en donde nos hablan de gastronomía sexual con infinidad de recetas para aumentar la lívido teniendo a algunos alimentos como los encargados de que ésta aumente.
Según afirma López, A. (1999) hay decenas de alimentos, especias, hierbas… que han adquirido el don del afrodisiaco como el gyngseng, la valeriana, la albahaca, la alcaparra, el azafrán,, el anís, el curry, el cardomo , el jengibre, la mostaza, el tomillo, el perejil, la vainilla, la menta, etcétera.
Numerosas frutas como la manzana, que ya en la sagrada escritura aparece como la fruta del placer y fruta prohibida por la que Adam seducido por Eva comió de ella y fueron expulsados del reino de los cielos.
La uva otra de las frutas muy presentes en las escenas griegas cuando el Cesar rodeado de mujeres va comiendo de esta fruta.
Los plátanos, símbolo fálico por excelencia
El higo, símbolo de la genitalidad femenina por su parentesco a la misma.
La miel, alimento muy energético que por su textura y sabor ha estado siempre muy relacionado con la sexualidad de ahí el término “Luna de miel”.
Además de los anteriores nombrados hay muchos alimentos que se consideran afrodisiacos pero que son sobre todo peculiares y extravagantes como por ejemplo:
La cantárida, especie de cucaracha, que en la época renacentista se decía que aumentaba la erección del hombre.
El polvo de cuerno de rinoceronte, según los orientales un infalible afrodisiaco.
Los huevos de tortuga, las otras, la mosca española, entre otros.
Los mercados utilizan todo esto para comercializar con los mejores productos pero esto llega mucho más lejos.
Hay lugares en los que los rinocerontes, tigres, arboles cuyos frutos y hojas piensan que tienen este don, están siendo extinguidos haciendo mucho daño al medio ambiente.
De los afrodisiacos por excelencia estan la canela y el chocolate.
La explicación del porque en el chocolate encontramos un aliado para aumentar nuestro deseo sexual, está en una sustancia llamada feniletilamina.
Esta sustancia presente de forma natural en el cerebro favorece a la liberación de serotonina, por lo que al consumirlo nos aporta tranquilidad porque reduce la ansiedad y ello hace que podamos estar más predisponentes para mantener relaciones sexuales, pero sus efectos son a nivel cerebral por lo que hay discrepancia entre si es o no afrodisiaco.
Con todo lo anterior nombrado tenemos una cantidad infalible de alimentos naturales para poder ir haciendo la lista de la compra.
Tengo que aclarar que todos los alimentos tienen ese poder también dependiendo en el contexto en el se encuentre la persona; un vaso de un buen vino en buena compañía puede aumentar la libido de muchas personas en muchas ocasiones.
Y para finalizar os dejo una reflexión:
¿Por si solos y en un contexto que no sea predisponente a una relación sexual hacen el mismo efecto?
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