Imagina que te encuentras sin dinero en una ciudad, te diriges al cajero para sacar algo y, para tu sorpresa, no tienes nada en la cuenta. ¿Te ha pasado algo parecido alguna vez? ¡Imagina que decepción! Somos conscientes que para tener dinero en el banco debemos de tener ingresos. Pero además de los ingresos es importante tener en cuenta los gastos, recibos domiciliados, etc.

En terapia de pareja uso el término “Banco del Amor” para explicar que la pareja es como una empresa con una cuenta en común. Entender que la cuenta es común es muy importante ya que sólo es efectiva si son las dos personas las que invierten. En ocasiones se lucha por una relación invirtiendo grandes dosis de paciencia, esfuerzo y empeño, pero no es suficiente para que se supere la crisis. Una relación necesita ser soportada por los dos. Aún cuando la inversión no sea equitativa, debe de existir inversión por parte de ambos.

Dicho esto pasamos a explicar cómo puede aumentar la cuenta del Banco del Amor. San Valentín puede ser una buena ocasión para ello, si se entiende como la inversión activa de recuerdos positivos en pareja. Precisamente el Banco del Amor consiste en experiencias amorosas, en memorias positivas de la relación. Digamos que los ingresos en cuenta aumentan cada vez que se percibe algo agradable realizado por o en pareja. Y es importante recalcar la percepción, ya que uno puede mover cielo y tierra, pero si la persona a la que va dirigido no lo percibe, no se logrará ningún efecto.

La cuenta del Banco del Amor es utilizada en los conflictos para reparar el daño, y si hay fondos, seguir adelante con la relación. Pero cuando echamos mano de esos fondos amorosos y no hay nada, nos damos cuenta de que “ya no merece la pena”, “ya no sentimos lo mismo”; en definitiva, que algo ha cambiado y no vemos con esperanza el futuro de la relación.

Al inicio de la relación se hacen grandes inversiones en la cuenta del Amor casi de manera automática. Pero no sucede igual con el paso el tiempo. Cuando los conflictos superan los momentos de satisfacción decimos que hay más pérdidas que ganancias y que si no ponemos remedio estaremos gastando los ahorros hasta que se agoten. Sabiendo esto, la buena noticia es que se puede prevenir, se puede invertir, se puede mantener la cuenta en positivo.

Os propongo la reflexión sobre cuánto y cómo estamos invirtiendo en la cuenta del Banco del Amor. San Valentin es un momento en el que esto se puede revisar e incrementar, pero en realidad cualquier día es bueno y necesario. No basta con un gran esfuerzo una vez al año. Para la mejora de la relación tenemos que invertir tanto o más de lo que gastamos.

El arte de amar y seguir enamorado con el paso del tiempo es un esfuerzo, y no se logra por la inercia de un buen comienzo sino con el empeño y la voluntad por parte de ambos en amar.

Para terminar os dejo con la famosa frase de Séneca como una forma de inversión:

Si quieres ser amado, ama tú.

¡Feliz San Valentín!