Una relación de pareja puede ser algo muy gratificante, pues permite emprender un camino, compartiendo sueños y aspiraciones con otra persona. No obstante, pueden aparecer obstáculos en mitad de ese camino que transformen esa relación íntima en un infierno. Un ejemplo de ello sería la violencia psicológica, un obstáculo prácticamente invisible y no tan fácil de identificar.
Todos sabemos reconocer un maltrato físico pero, ¿qué ocurre con la violencia psicológica? No hay golpes, no hay moratones, no hay heridas…a simple vista no se reconoce, sin embargo, ésta puede llegar a ser mucho más devastadora que el daño físico porque, al fin y al cabo, se trata de heridas emocionales muy difíciles de cicatrizar.
De hecho, un estudio reciente revela que la mayoría de víctimas estudiadas juzgaban la humillación, la ridiculización y los ataques verbales como más desagradables que la violencia física, lo que también se recoge así en un informe de la OMS, que indica que el peor aspecto de los malos tratos no es la violencia misma, sino la “tortura mental” y el “vivir con miedo y aterrorizado”.
Un maltratador que emplea la violencia psicológica suele comenzar acosando a la víctima, reduciendo su libertad, aislándola de su entorno (familia, amigos…etc.), socavando su autoestima, bloqueándola y minando su percepción de seguridad, transformándola poco a poco en dependiente. Porque, en definitiva, el trasfondo de la violencia psicológica es someter, controlar y mantener el poder en la relación.
Actualmente, el maltrato de tipo psicológico se da cada vez con mayor frecuencia en los jóvenes, pues los avances de la sociedad conllevan –de forma implícita- un mayor control en todos los sentidos: a través de diferentes redes sociales, aplicaciones para teléfonos móviles, localizadores gps…, etc. Es más, varias investigaciones han demostrado que este tipo de maltrato puede tener un impacto en la salud de igual o mayor magnitud que otros tipos de violencia.
De esta manera, tal y como establece Silvia Congost, psicóloga especializada en el tratamiento de la dependencia emocional, cualquier persona, bien sea hombre o mujer, que esté en una relación en la que su pareja le insulta, le falta el respeto, la denigra o la humilla es una persona que sufre maltrato psicológico.
Sin embargo, la violencia emocional no ocurre de repente, sino que se va desarrollando de forma paulatina y sutil. Entonces, ¿cómo saber si lo que estoy viviendo es una situación de maltrato?:
Miedo: el comportamiento de tu pareja te asusta, sientes miedo de pedirle o decirle algo porque temes su reacción.Interpretaciones negativas: tu pareja se fija únicamente en lo que haces mal, enfatizando aquello en lo que necesitarías mejorar, pero en lugar de apoyarte, no hace más que subrayar tus defectos y tratarte como si fueras una “causa perdida”.Culpabilidad: te hace sentir responsable de todo lo que sucede a su alrededor.Celos posesivos: no le gusta que tengas una vida social activa y cuestiona lo que haces y con quién estás en cada momento; incluso puede llegar a decidir cómo te deberías vestir y arreglar para cada ocasión.Baja autoestima: te hace ver constantemente lo poco que vales y, cuando intentas hacer algo por ti mismo, te convence de que no serás capaz. Te humilla, te ridiculiza.Dos caras: su actitud y comportamiento te confunden, te resulta tarea imposible predecir cómo va a reaccionar.Manipulación sexual: tu pareja te manipula para que realices actividades sexuales que no te gustan, normalizándolo: “otras chicas/os lo hacen, ¿por qué tu no?”.Dominación: sienten la necesidad de tener el control total de la relación, te manipulan poco a poco con el fin de que pierdas tu confianza y acabes creyendo que no eres capaz de tomar decisiones.Soledad y dependencia: empiezan diciéndote que no les gusta algún miembro de tu familia o amigos para acabar pidiéndote que dejes de ver a esa persona.Negación: si se te ocurre apuntarle que cumple alguna de estas señales lo negará, incluso puede que intente convencerte de que lo hace para ayudarte.
Ya conoces las claves para detectar este tipo de maltrato, por lo que si te sientes identificado/a con algunas de ellas, actúa ante los primeros indicios y no dejes pasar comportamientos que nada tienen que ver con el amor. El primer paso es reconocer la situación.
Otros consejos que pueden serte de utilidad en el caso de que comiences a ser víctima de violencia psicológica son:
Rodéate de tus amigos y familiares: cuéntale a ellos la situación que estás viviendo.No te cuestiones a ti mismo/a ni te culpabilices: la violencia nunca es la respuesta.Una vez detectado el maltrato, un abordaje terapéutico es la mejor forma de interrumpirlo y de poner en marcha un proceso reparador. Precisamente, educar las emociones es la mejor forma de aprender a desarrollar conductas alternativas a la violencia psicológica.
En conclusión, para que una relación se construya sobre una base sólida, llena de comunicación y respeto, ambas partes han de esforzarse en mantener y cuidar al otro, sin intentar cambiar ningún aspecto que la otra persona no quiera cambiar y estableciendo así unos límites personales.
Abre los ojos y no cierres la boca, ¡aprende a decir NO!
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