Por Anna I. Gil Wittke. Psicóloga y Sexóloga, directora del Instituto de la Pareja.

Estamos ante una situación histórica, única en la vida de la mayor parte de españoles. Situación de alarma que no sólo afecta a España, se produce a nivel mundial. Esta crisis del “corona virus” afecta a nivel personal, afecta en las rutinas con los hijos, afecta a la economía familiar y, por supuesto, afecta a las relaciones de pareja. 

Por eso hoy, vamos a hacer una reflexión sobre los peligros a los que se enfrentan las parejas y cómo superarlos, convirtiéndose en el mejor de los equipos durante este estado de alarma.

Peligro número 1: aumento radical en la media de tiempo que se pasa bajo el mismo techo.

Es sabido que tras las vacaciones aumenta el número de divorcios. Nosotros mismos, en el Instituto de la Pareja observamos una mayor demanda de terapia de pareja en estos periodos. Esta realidad se suele atribuir al mayor tiempo que pasan juntas las parejas y a la dificultad para llegar a acuerdos. 

Si las vacaciones son algo elegido, deseado y agradable y, aún así, pueden dar lugar a una crisis importantes de pareja, ¿qué podemos esperar de este estado de confinamiento? Una de las grandes dificultades es la “no elección”. Cuando nos vemos con la obligación de quedarnos en casa pueden despertarse en nosotros sentimientos de frustración, agobio y apatía. Podemos mostrarnos más amargados, más desanimados o más cabreados. Todo ello puede producir una visión negativa sobre el presente y el futuro más próximo sin ver otras posibilidades

Cuando vivimos una situación que no nos gusta, no elegida y no deseada, si no podemos hacer nada para cambiarla, nos toca cambiar la forma de vivirla. Es decir, es hora de sacarle partido, de aprovechar al máximo esta situación como una oportunidad. Es cierto, no es lo que nos habría gustado, pero es lo que tenemos en este momento. Así que, ya que lo vamos a pasar, que salgamos reforzados a nivel personal y como pareja.

Peligro número 2: más posibilidades de conflictos y dificultades para gestionarlos.

Otro de los peligros de esta situación son los conflictos. No es que tener conflictos sea negativo para la relación, es más bien la forma de estos y la frecuencia. Muchas parejas cuando discuten y no llegan a comprenderse o a un acuerdo, se desconectan hasta que “se les pasa” o lo consiguen ver con menos intensidad. El problema ahora, es que no se puede recurrir a esas herramientas. Ahora no te puedes ir a la calle a dar una vuelta, quedar con algún amigo/a, etc. Ahora la casa es el escenario donde se produce todo en la relación. 

Para ello es importante poder escoger los conflictos. Si, eso es, escoger. No todas las batallas merecen la pena. Muchas veces discutimos por cosas que no son realmente relevantes y, sin embargo, ponemos mucha vehemencia en ello. Es necesario tener margen de error, no hace falta mencionar a nuestro cónyuge cada cosa que nos molesta. Si nos miramos a nosotros mismos, descubriremos que no somos perfectos. Eso si, muchas veces vemos lo que nosotros sí hacemos “bien” y criticamos el fallo en nuestra pareja. Por ejemplo, si yo guardo las cosas cuando las utilizo y mi pareja no, parece que me veo con la necesidad de marcar su fallo. Sin embargo yo tengo otros. Es importante que no nos volvamos, en este estado de confinamiento, más controladores u hostigadores ante los fallos de nuestra pareja.

Por otro lado, ahora más que nunca, es vital, fundamental que todo conflicto se juegue en el tablero del respeto. Gritar, insultar, despreciar o cualquier otro gesto de intimidación se considera falta de respeto. Y no sirven las excusas de “me pongo así pero luego no soy nadie” o “yo es que tengo mucho carácter”. Definitivamente NO, si lo que quieres es que tu relación supere este estado de alarma más fuerte. 

Para discutir mejor os propongo un juego: hablar de aquello que os hace sentir mal sin utilizar las palabras “tú”, “siempre” y “nunca”. Es importante hablar de lo que yo siento ante una situación determinada y de qué necesito en lugar de expresar simplemente la queja. Esto ayuda a que las discusiones sean más productivas.

Peligro número 3: tendencia a fijarnos en lo que nos molesta del otro.

Cuanto más tiempo pasamos en pareja más nos acostumbramos a lo bueno, dejamos de verlo especial y, a veces, de valorarlo. Sin embargo, tendemos a fijarnos más en lo que no nos gusta, tendemos a deteriorar la forma en la que vemos al otro.

Para evitar caer en el desprecio hacía nuestra pareja es importante dirigir nuestra mirada hacía lo que nos gusta. Es importante ver lo bueno y, sobre todo, decirlo. Cuando expresamos lo que pensamos, lo afirmamos. Además creamos un amortiguador emocional para la pareja. Si decimos lo bueno, es más fácil que nuestra relación tenga una perspectiva más positiva. Puedes decirlo directamente, puedes escribirlo por teléfono, puedes ponerlo en un pos-it o expresarlo acompañado de algún gesto de acercamiento como un abrazo o una caricia. Y no vale eso de que “no me sale”. Se trata de crearlo, porque de lo contrario, lo que nos “saldrá” será la crítica o el distanciamiento. Así que es nuestra responsabilidad el mantener una imagen favorable de la persona con la que convivimos. 

Peligro número 4: Falta de espacio personal.

Otro de los peligros en esta situación de estar encerrados es la falta de espacios personales. Mejorar la relación de pareja, no siempre es hacer más cosas juntos. Es muy importante poder separarse (aunque sea en dos habitaciones distintas) para volver a conectarse. Así que, es necesario hacer cosas que no tengan que ver con la relación como leer, conectar con otras personas, hacer ejercicio, etc., para poder disfrutar más los momentos juntos. Que tu cónyuge quiera pasar tiempo a solas no significa que no quiera estar contigo. Potenciando la libertad personal, fomentamos la libre elección de compartir tiempo juntos.

Peligro número 5: la apatía por la monotonía.

Por último, otro de los peligros de este estado es caer en la monotonía y en la apatía. Podríamos decir que, si no tenemos horario, no hay nada que hacer. Podríamos simplemente dejarnos llevar y no ser activos en la planificación del ocio.

Para ello, es muy importante activar nuestro lado más creativo. Estoy convencida de que las parejas que aprovechen esta alarma para disfrutar más en su relación saldrán más fortalecidos.

Así que, algo muy importante es poder planear actividades para hacer juntos. Una propuesta es que ambos hagáis una lista de lo que os gustaría hacer, desde un concurso de cocina, ver una peli, una sesión de deporte, un club de lectura, una sesión de fotos, etc. Después podéis poner todos los papelitos sueltos dentro de una cajita y cada día sacar uno de forma aleatoria o podéis hacer un menú semanal donde cada día quepa una de estas actividades. 

Que al finalizar el estado de alarma, tu pareja pueda decir “cariño has sido la mejor persona con la que estar encerrado durante todo este tiempo”.

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