La llegada de un hijo siempre supone el comienzo de una serie de cambios en la vida de una persona. Compatibilizar el trabajo con las atenciones que precisa el bebé, menos tiempo libre… y por supuesto, también cambia la relación de pareja. Muchas parejas esperan con gran ilusión la llegada de su primer hijo, aunque no todas se plantean el nuevo rumbo que sus vidas están a punto de tomar. Las madres pasan por un momento en el que su cuerpo tiene que recuperarse del embarazo y el parto, los padres pueden llegar a sentirse desplazados ante la relación madre-bebé, ambos pierden mucha vida social y el estrés habitual aumenta.
La adaptación a la nueva situación familiar puede suponer un problema para muchas parejas. La necesidad de saber si el bebé está bien o mal, o qué necesita, produce una incertidumbre que convierte al niño en la prioridad absoluta, lo que se traduce en menos intimidad y contacto entre la pareja. Los momentos de exclusividad que se tenían anteriormente han dejado de existir. También se pueden crear desacuerdos y alguna discusión que otra a la hora de educar al niño (por no hablar de la aparición de las suegras para decidir cómo criar al bebé).
Por supuesto, no hay que olvidar una de las áreas más afectadas en una pareja ante la llegada del primer hijo: el sexo. Según una encuesta realizada por el sitio web estadounidense Parenting, que preguntó directamente a parejas de padres primerizos acerca de la frecuencia en las relaciones sexuales, el 30% de los encuestados afirma mantener relaciones sexuales una o dos veces al mes, el 10% sostiene que sus relaciones sexuales tienen lugar menos de una vez al mes, y el 15% en lugar de responder, preguntó: “¿Sexo? ¿Eso qué es?” Y es que si tenemos en cuenta todo lo explicado anteriormente, parece normal que la intimidad y el contacto físico se vean tan afectados en las parejas que acaban de tener su primer hijo.
Pero no todo está perdido, es posible adaptarse a la llegada del primer bebé y evitar estos problemas. Desde el embarazo la pareja necesita anticiparse a este tipo de situaciones y, una vez llegado el bebé, es fundamental que ambos se escuchen y comprendan, que dividan sus responsabilidades y que entiendan que la relación debe cambiar: ahora no es sólo la pareja, hay un nuevo miembro en la familia, el cual depende de ellos. Una buena forma de demostrar comprensión hacia la pareja es regalarle tiempo y momentos a solas para que pueda desconectar. Es muy importante acordar qué tipo de educación se quiere dar al hijo, de este modo se evitará un gran número de discusiones. También se recomienda dedicar todos los días un espacio de tiempo que sea únicamente para la pareja (por ejemplo el momento de la cena). En la medida de lo posible también se pueden hacer algunas escapadas de fin de semana de vez en cuando. De este modo aumentará la intimidad que antes estaba amenazada, mejorará la comunicación, la complicidad y las relaciones sexuales se mantendrán activas.
Tener un hijo es una decisión que muchas parejas consideran muy importante y no toman a la ligera. Con un poco de planificación, organización y comunicación en la pareja es posible disfrutar de esta experiencia sin renunciar a elementos tan importantes como la salud de la pareja.
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