La sexualidad en las personas con discapacidad sigue siendo un tema tabú en pleno siglo XXI, es un asunto que pareciera no existir porque incluso se evita hablar de él. La realidad es que las personas con discapacidad, al igual que el resto, son seres sexuados desde que nacen hasta que mueren, pero entonces, ¿por qué sigue sin abordarse el tema con normalidad?
Rompiendo barreras.
Las personas con diversidad funcional, discapacidad física, intelectual, personas con enfermedad mental…, todos tienen algo en común, son personas con el mismo derecho al resto a ejercer y disfrutar su sexualidad de una forma saludable.
El hecho de tener una discapacidad hace que la persona se enfrente a multitud de barreras en la información sobre salud sexual. Muchas de ellas son impuestas por el estigma social o estereotipos anticuados sobre lo que significa ser discapacitados. Es desde el seno de la propia familia donde se debe empezar a normalizar la sexualidad ya que en muchos casos les cuesta colaborar en el proceso por falta de información.
Es un objetivo fundamental el educar y atender la sexualidad de forma temprana. La educación sexual no puede limitarse a la prevención de embarazos no deseados y de enfermedades de transmisión sexual aunque son de vital importancia. La sexualidad no debe considerarse un peligro o un problema, o reducirla sólo al sexo o a la reproducción.
La educación sexual debe enseñar a hombres y mujeres a conocerse, a saber cómo son y cómo funcionan. La sexualidad no sólo está centrada en los genitales, está en todo el cuerpo, en toda la piel, es sensibilidad.
Sin duda otro objetivo es conseguir la aceptación por parte de las personas con discapacidad, para que aprendan que son dignos de ser queridos, al igual que el resto. Esto no es tarea fácil, la sociedad y los medios de comunicación nos muestran un determinado modelo de hombre y mujer, dejando en la absoluta invisibilidad al resto. Aceptarse en estas circunstancias es difícil.
Mitos sobre sexualidad y discapacidad.
Todavía en la actualidad existen multitud de mitos y falsas creencias que rodean al mundo de la discapacidad y la sexualidad. Enumeremos algunos de ellos:
Son seres asexuados, como niños, no son atractivos.No es bueno que tengan actividad sexual, no pueden tener pareja.Están hipersexualizados.
Avanzando poco a poco, la figura del asistente sexual.
Aunque es una realidad que a día de hoy existen pocos materiales adecuados en educación Afectivo-Sexual para personas con discapacidad, han surgido movimientos reivindicando este derecho en España que intentar trasladar lo que ya se trabaja en otros países europeos.
El documental “Yes we fuck!”, lanzado en marzo de 2015, visibiliza el sexo entre personas con discapacidad para crear espacios en los que se pueda hablar y disfrutar de la sexualidad sin tabúes.
En este mismo documental se explica la figura del asistente sexual, es un profesional que ayudará a las personas con discapacidad a conocerse y descubrir las necesidades que a muchos les es imposible satisfacer. El asistente sexual se ha formado en este ámbito y elige especializarse en el apoyo de la vida sexual de personas con diversidad funcional, ayudándoles a acceder a la experiencia de la intimidad y respondiendo a sus necesidades y deseos, que habrán sido previamente concertados.
Aunque queda mucho por recorrer parece que en los últimos tiempos se está dando una mayor visibilidad a la sexualidad de las personas con discapacidad, es responsabilidad de nuestra sociedad el educar en sexualidad y no excluir, ¡el sexo es cosa de todos!